Psicomotricidad

Beneficios de la Práctica Psicomotriz en el desarrollo del niño.

La psicomotricidad forma parte del desarrollo de la persona ya que relaciona dos aspectos fundamentales de ella; por un lado las funciones neuromotrices las cuales dirigen la actividad motora para poder correr, saltar, coger objetos, escribir… y por otro las funciones cognitivas que engloban procesos de pensamiento, atención, memoria, lenguaje, organización espacial, temporal…

Esto lo podemos observar desde que el niño nace, el cual desde ese mismo momento entra en contacto con el mundo a través de su cuerpo, explora su entorno y lo descubre, todo ello a partir de la percepción y manipulación de los objetos y de los movimientos que es capaz de realizar.

Los niños utilizan la psicomotricidad de manera cotidiana, la aplican corriendo, saltando, jugando… es por ello que la practica psicomotriz  nos es muy útil para desarrollar en el niño la coordinación, el equilibrio, nociones espaciales, temporales y lateralidad, entre otros, mediante la aplicación de juegos orientados a tal fin. Existe una interrelación entre el movimiento y las emociones, por tanto cualquier concepto que el niño debe aprender tiene una resonancia afectiva importante.  Nuestro trabajo es darle la oportunidad al niño de que primero tenga una vivencia de los conceptos y a partir de ahí estar disponible para poder interiorizarlos y representarlos, podemos decir que la psicomotricidad considera al movimiento como medio de expresión, comunicación y de relación con los demás, le permite integrar las interacciones a nivel del pensamiento, emociones y su socialización.

Algunos de los beneficios que aporta la práctica psicomotriz son:

  • Permite el dominio y conciencia de su propio cuerpo.
  • El niño puede vivenciar y conocer su propio cuerpo y puede ir elaborando su totalidad corporal como una síntesis entre la imagen y el esquema corporal.
  • Le permite afirmar su lateralidad, control postural, equilibrio, coordinación, ubicaron en tiempo y espacio.
  • La percepción y discriminación de las cualidades de los objetos y sus diferentes usos.
  • Reafirma su autoconcepto y autoestima, al sentirse mas seguro emocionalmente, como consecuencia de conocer sus propios limites, capacidades, afrontar y superar sus miedos.
  • Se prepara para posteriormente poder adquirir las capacidades escolares que precisen.
  • Ofrecer la posibilidad de interaccionar con otros niños y relacionarse.
  • Desarrollo del juego sensoriomotor, simbólico y de reglas.
  • Trabajar en actividades de autocuidado como el vestido…

Basado en una visión global del niño y adaptada a su edad, a sus intereses y a sus necesidades trabajaremos en grupo sobre las siguientes áreas:

  • Esquema Corporal: permite que los niños se identifiquen con su propio cuerpo, que se expresen a través de él, que lo utilicen como medio de contacto, sirviendo como base para el desarrollo de otras áreas y el aprendizaje de nociones como adelante-atrás, adentro-afuera, arriba-abajo ya que están referidas a su propio cuerpo.
  • Lateralidad: Mediante esta área, el niño estará desarrollando las nociones de derecha e izquierda tomando como referencia su propio cuerpo y fortalecerá la ubicación como base para el proceso de lectoescritura. Es importante que el niño defina su lateralidad de manera espontánea y nunca forzada desde bebé.
  • Equilibrio: Esta área se desarrolla a través de una ordenada relación entre el esquema corporal y el mundo exterior.
  • Estructuración espacial: capacidad que tiene el niño para mantener la constante localización del propio cuerpo, tanto en función de la posición de los objetos en el espacio como para colocar esos objetos en función de su propia posición, comprende también la habilidad para organizar y disponer los elementos en el espacio, en el tiempo o en ambos a la vez.
  • Tiempo y Ritmo: se elaboran a través de movimientos que implican cierto orden temporal, se pueden desarrollar nociones temporales como: rápido, lento; orientación temporal como: antes-después y la estructuración temporal que se relaciona mucho con el espacio, es decir la conciencia de los movimientos, ejemplo: cruzar un espacio al ritmo de una pandereta, según lo indique el sonido.
  • Motricidad: control que el niño es capaz de ejercer sobre su propio cuerpo.
  • Motricidad gruesa: Está referida a la coordinación de movimientos amplios, como: rodar, saltar, caminar, correr, bailar, etc.
  • Motricidad fina: Implica movimientos de mayor precisión que son requeridos especialmente en tareas donde se utilizan de manera simultanea el ojo, mano, dedos como por ejemplo: rasgar, cortar, pintar, colorear, enhebrar, escribir, etc).

Para trabajar dichas áreas nos valdremos de materiales muy diversos tipo: módulos de gomaespuma, colchonetas, pelotas, aros, cuerdas, telas, juguetes apropiados a cada edad, arcilla, plastilina, colores, construcciones… y lo haremos a lo largo de diversas sesiones, las cuales estructuraremos en tres tiempos en los que la espontaneidad de los integrantes irán marcando el ritmo de la misma y las actividades a realizar.

 

Estructuración de la sesión:

  • Ritual de entrada: es el momento de acogida en el que nos sentamos en círculo y comentamos lo que nos ha ocurrido desde que nos vimos y nos descalzamos (trabajamos la autonomía en el vestido).
  • Tiempo de trabajo: tiempo destinado a la acción y el juego en el que se trabajaran los objetivos que nos planteemos para cada sesión.

El niño expresa sus emociones al tirarse a una piscina llena de pelotas o destruir una torre de cojines, saltar, caer, balancearse, reír, gritar. Posteriormente pasará a una fase sensorio-motriz, en la cual experimentará a través del uso de materiales como colchonetas, rampas, escaleras, túneles, juegos de coordinación, etc.; diferentes sensaciones de placer y displacer producto de sus movimientos, saltos, giros, suspensiones, etc.,

Después de estas etapas, el niño pasará a interiorizar lo vivenciado a través de sus representaciones mentales, el ejercicio de su memoria y la conceptualización, plasmará sus experiencias, emociones y acciones por la vía verbal y luego mediante materiales gráficos y plásticos.

  • Ritual de salida: volvemos a la rueda inicial para comentar las experiencias vividas, calzarnos los zapatos y despedirnos.

 

Nieves Martínez Ruiz

Terapeuta Ocupacional, especializada en:

 Integración Sensorial y Atención Temprana

Nº Col. CV. 83

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